Proteger las necesidades de la mujer de parto

Según nos contaba el pasado fin de semana Michel Odent, en lo que se refiere al estado del nacimiento en el mundo, estamos en el fondo del abismo. En la era de la oxitocina sintética y de la técnica simplificada de la cesárea, el número de mujeres que da a luz gracias a una combinación de hormonas del amor tiende a cero.

Sin embargo, nos daba motivos para la esperanza, ya que ésta es también la época de la fisiología, que está en situación de explicar y razonar cuáles son las necesidades de una mujer durante el parto, lo que va a hacer que la mujer dé a luz sin intervenciones externas, por sus propios medios, usando su cuerpo y su fuerza.

Desde esta perspectiva fisiológica, el parto es un preoceso involuntario dominado por el cerebro arcaico (hipotálamo, hipófisis). No se puede ayudar al proceso del parto, pero éste puede ser inhibido my fácilmente: en situaciones que impliquen liberación de adrenalina o por la estimulación del neocórtex.

Las necesidades de la mujer durente el parto son básicas, de sentido común (ya sabemos que es el menos común de los sentidos): intimidad, seguridad, oscuridad y ninguna activación de su cerebro racional, de su neocórtex. Se puede explicar de otra manera: dejarla en paz, a solas, que haga lo que quiera, que esté tranquila, que nadie la pregunte, que nadie la presione.

En este contexto, ¿cual es la labor de una doula? ¿qué hay que hacer?

La respuesta es fácil: generalmente nada. Lo único que en ocasiones hay que hacer es PROTEGER esas necesidades, para que la mujer pueda parir tranquila. A veces puede requerir sacar a alguien de la habitación, otras contestar a las preguntas “de rutina” (cuánto tiempo lleva con contracciones, cada cuanto tiempo, comió algo, ha roto aguas, etc), otras veces la mujer puede pedir una presencia constante, en un segundo plano, que la haga sentir que hay alguien pero no sintiéndose observada.

The mandala Journey, mother-moon

Mother-moon, by Amy Swagman. The Mandala Journey.

Cada mujer es diferente, tiene unas unas apetencias y unas características distintas, y en función de ellas habrá que acompañarla, pero todas las mujeres de parto tienen las misma necesidades y, lamentablemente, muchas veces hay que protegerlas. Hay una gran incomprensión de la fisiología del parto a nivel cultural.

Esperemos que el nuevo paradigma del parto crezca con fuerza y llegue a todas las personas implicadas en los partos.

Pero también es importante que este conocimiento llegue más allá, a la sociedad en general, que todas las mujeres se den cuenta de su fuerza, de que si las dejan son capaces de parir; que llegue a los padres, que vean la fuerza de sus compañeras; que llegue a los hijos, que vean el parto como un bello proceso.

Hay que desaprender muchos conceptos, pero gracias a las hormonas del amor, PODEMOS.

 
Referencias:
Imagen: Amy Swagman. The Mandala Journey.
Curso Paramana Doula.
Odent, Michel. El bebé es un mamífero. Ob Stare.
Odent, Michel. El nacimiento en la era del plástico. Ob Stare.
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