Documental Vientre de Mujer

Una vez más, Mónica Felipe nos remueve la conciencia y nos ayuda a abrirnos a nuevas verdades ocultas en nuestro cuerpo.

Os enlazo el vídeo sobre el Vientre de Mujer y os pego unas frases:

“Lo que gusta actualmente (estéticamente) es la eliminación de los atributos maternales”

“Lo que nos muestra un abultado vientre es un útero relajado”

“Son numerosas las cicatrices que el patriarcado ha dejado en nuestro cuerpo y en nuestra alma”

“¿Por qué querríamos renunciar a la fuente de placer que proporciona el útero relajado y el vientre? ¿Es una estrategia inconsciente (o no) del patriarcado para castrarnos aún más? ¿No será, al final, un elemento más de sometimiento? Lamentablemente, mi respuesta es que los modelos de ser mujer en una sociedad no nacen de la casualidad. Tienen una funcionalidad y en este caso, me parece que demasiado evidente. Romper el placer y la sensualidad en la mujer de forma que no goce demasiado, que se someta por falta de vigor y vitalidad, que luche contra su propia naturaleza para sentirse aceptada por terceros, es la demostración de las huellas del patriarcado en nuestro cuerpo de mujer.”

 

La lactancia prolongada

Enlazo a una interesante reflexión del blog de Ibone Olza, a raiz de la publicación de la última portada de la revista Time, que está levantando bastante revuelo, en la que muestran a una mujer amamantando a su hijo de 3 años. El reportaje está dedicado al Dr. Sears, muy conocido en todo el mundo y el llamado padre de la “crianza con apego”.

Ahora que mi hijo se acerca a los 3 años, estas ideas y reflexiones se vienen a menudo a la cabeza.

Lactancia prolongada fuera del armario.

Útero, vientre y belleza

Hoy Mónica Felipe, del blog Estudio sobre el Ùtero, nos ha regalado una muy interesante reflexión sobre el vientre femenino, su relación con un útero relajado y la relación esclava y antinatural que mantenemos las mujeres con nuestro vientre en la sociedad actual “gracias” a los cánones de belleza.

Copio el principio del texto, que podéis leer completo aquí.

Vientre de Mujer

Desde las hermosas Venus del paleolítico, en las que los atributos sexuales remarcaban la capacidad creadora, a través de la maternidad, del cuerpo de la mujer hasta las actuales modelos, actrices, cantantes, maniquíes… la imagen modelo de nuestro cuerpo ha cambiado visiblemente. 
Tomemos como ejemplo a la Venus de Willendorf. Se trata de una estatuilla de unos 20.000 años de antigüedad tallada en caliza y pintada en ocre en la que podemos apreciar nuestros atributos sexuales femeninos muy marcados: vulva, pechos, glúteos, vientre… Las interpretaciones que la historia del arte han producido sobre el fenómeno de estas estatuillas, denominadas Venus paleolíticas, es que eran representaciones que señalaban la fertilidad y destacaban la maternidad de la mujer. Es curioso adentrarse en el significado de las huellas de otras culturas y civilizaciones separadas de nosotros miles de años. Ya en mi incursión en la facultad de historia del arte me sorprendía la estrechez de mente de los investigadores. Por ejemplo, el historiador Stefano Suzzi argumenta que las Venus, presentan desfiguraciones (así las denomina él) como consecuencia de las transformaciones que en el cuerpo de la mujer los hombres observaban… ¡ya estamos! ya estamos dando por hecho que fueron los hombres (y no las mujeres) quienes tallaron las Venus, pintaron las cuevas paleolíticas… y que conste que no me parece importante quién lo hizo. Lo que me parece importante es la incapacidad de los hombres y mujeres de hoy de poder acceder a la sencilla idea de que había una forma diferente de hacer las cosas.
Continúa aquí.

No llores, mujer

No llores, mujer

Os traigo el enlace a un vídeo, del programa de televisión Documentos TV, sobre las dificultades de las mujeres para recibir asistencia médica de calidad durante el embarazo. 4 mujeres en 4 países diferentes: Tanzania, Estados Unidos, Bangladesh y Guatemala.

Distintos países, distintas dificultades y las mismas perjudicadas: las mujeres sin capacidad para elegir, por unos u otros motivos.

Deja la puerta abierta a muchas reflexiones sobre el presente y el futuro de la asistencia médica.

La página oficial es: Every Mother Counts.

Gracias Mon.

El nacimiento en la era del plástico.

 

 

Hace unos días he terminado de leer el último libro de Michel Odent: El nacimiento en la era del plástico.

Childbirth in the Age of Plastics

Es interesante ver, de la mano del obstetra francés, los orígenes de la industrialización del parto, cómo la obstetricia y la medicina en general han sido capaces de evolucionar gracias al desarrollo de las aplicaciones de los plásticos. Sin el plástico hoy en día muchas de las intervenciones no podrían realizarse: profusión de suero, catéter para la anestesia, sondas, etc… El plástico ha significado una revolución para la medicina, que ha dado pasos de gigante en los últimos años.

Sin embargo, esta industrialización conlleva una estandarización. Los embarazos, los partos, todos estan mensurados, controlados y guiados por las mismas directrices, causando más mal que bien. Si bien los índices de mortalidad y morbilidad materna y perinatal han disminuido en los últimos tiempos, los índices de problemas iatrogénicos se han disparado. Se infantiliza a las mujeres desde el embarazo, se las hace pasar a todas por las mismas pruebas, llegar a las mismas metas y, en definitiva, pasar por el mismo aro, cuando cada mujer, cada embarazo, cada parto, debería ser tratado como lo que es: un momento especial y único.

Podemos ver la estandarización en todos los ámbitos: en el trabajo, en la educación, en las relaciones sociales. Todo lo que salga de la norma es identificado como extraño y anormal, en un sentido claramente peyorativo. La escuela, la alimentación, todo está industrializado, todos debemos ser iguales, sumisos, dependientes.

Hemos industrializado nuestra alimentación, el campo, los animales, todo es una inmensa cadena de producción.

En muchos hospitales los partos se tratan de la misma manera: ingreso, etiquetado de la paciente (que no mujer), poner la vía, registros, tiempo, tactos sin pedir permiso (ya que la paciente no sabe si es necesario o no, no tiene criterio, el profesional sí y puede decidir por ella), más tiempo, perfusión de oxitocina si el tiempo no es el adecuado, más mediciones, más controles, más intervención, más quitarle la capacidad a la mujer, la capacidad de decidir, de vivir su parto, de sentir, de ser…

Es triste. Es muy habitual. Es peligroso.

No sabemos las consecuencias de todas estas interferencias, de estos abusos, de todas estas actuaciones. La oxitocina sintética puede esar interfiriendo en la capacidad de amar del bebé y de su madre. Puede estar interfiriendo en la capacidad de parir de futuras generaciones de madres. Michel Odent se plantea un montón de preguntas derivadas del uso (abuso) generalizado de oxitocina sintética:

¿Por qué las mujeres modernas necesitan sustitutivos de esta hormona natural[…]?

¿Puede deberse esta necesidad a que su sistema oxitócico se encuentra alterado?

¿Se trata de un condicionamiento cultural debido a la industrialización del nacimiento?

¿Cuál es el futuro de las civilizaciones nacidas por cesárea o con anestesia epidural o con perfusiones de oxitocina sintética?

[…]

Como en otros campos, en la ecología, la educación, la alimentación, estas preguntas no deben ser particulares, es necesario que las preguntas sean universales, “plantearlas en términos de civilización”.

 

 

Afortunadamente, la fisiología moderna nos está dando respuestas a todas esas preguntas sobre las necesidades de la mujer de parto.

Ahora sólo hace falta saber escuchar, desaprender y empezar a actuar.

Referencias:
Odent, Michel. El nacimiento en la era del plástico. Ed. Ob Stare. S/C de Tenerife. 2011.

Búscate a tí mismo

 

Búscate a ti mismo, por tus propios medios. No permitas que otros hagan tu camino por ti. Es tu senda, y sólo tuya. Otros pueden caminar contigo, pero nadie puede caminar tu senda por ti.

(20 Consejos de los indios norteamericanos)

 

He encontrado esta reflexión en el blog de María Covadonga Mora, Criando Amando, y me apetecía compartir esta pequeña gran verdad.